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CoolCloud

Una madre con su niño en brazos es humillada por querer sentarse en una silla vacía

enero 9, 2018

Este vídeo fue grabado por otro pasajero que viajaba en el tren donde sucedieron los lamentables hechos. Lo ocurrido es una muestra fehaciente de que en nuestra sociedad aún existe una inmensa intolerancia y una marcada diferenciación de clases, que está tan viva y presente como siempre, haciendo parecer que el dinero define quién eres y qué mereces.

Lo ocurrido no tiene ninguna justificación, sin embargo, hay quienes se empeñan en decir que la señora que hizo el reclamo estaba en su derecho de querer sacar de allí a la mamá que llevaba a su bebé en brazos. Todas las opiniones son respetables, pero esa visión sesgada es la que nos lleva a odiarnos unos a los otros y a que prevalezca por encima de la solidaridad y la empatía, el egoísmo.

Y precisamente el egoísmo, el no ser capaz de ponerse en los zapatos del otro, de pensar sólo en sí mismo y no preocuparse por el bienestar de quien está a nuestro lado, es el que a gran escala nos lleva a masacrar a un pueblo, a arrasar con bombardeos a otras ciudades y en general nos lleva a dividirnos y a matarnos entre nosotros mismos. Por eso si te duele la injusticia y la guerra es importante comenzar por hacer el bien a pequeña escala y a solidarizarte con aquellos que lo necesitan.

Este vídeo resulta más que indignante, ¿si no hay consideración con una mamita que lleva a su bebé en brazos que más nos queda por ver? que falta de solidaridad!

Es cierto que el transporte público en las horas congestionadas es un infierno, la estreches, el afán de todos por lograr entrar o salir y hasta la inseguridad, generan un clima hostil, pero nada justifica lo que la mujer de edad le hizo a la mamá que sólo buscaba un asiento donde descansar y viajar de forma segura con su bebé.

Esa hostilidad hace que todos seamos un poco víctimas del sentimiento generalizado de intolerancia, pero los buenos seres humanos logran reponerse de ello e intentar dar lo mejor de si. No se han dado cuanta que es el mismo egoísmo el que aporta el mayor desorden porque, por ejemplo, cuando alguien no se quiere quitar para que otro pueda pasar obstaculiza todo el flujo de pasajeros y crea un caos sin igual.

El injustificable suceso ocurrió en Inglaterra cuando en plena hora de mayor congestión, una mujer se sube al tren cargando en brazos a su bebé. Como el área general estaba muy, pero muy llena, no había sillas disponibles y la madre temía que en medio de la estrechez le causaran algún daño a su bebé, tomó la decisión de hacer uso de uno de los asientos de primera clase identificado como silla con prioridad para mujeres embarazadas, con bebés en brazos o personas discapacitadas.

Es obvio, si hay una silla vacía y ella la necesita, ¿por qué no tomarla? Pues porque hay gente egoísta que sólo piensa en sí misma, como la señora sentada atrás de la mamá del bebé, quién apenas ve que la mujer se sienta le dice que ella no puede utilizar esa silla porque es de primera clase y que debe dar ejemplo ya que pagó un tiquete de clase general, no como ella que pagó más por tener el derecho a sentarse en primera clase. Le dice que se vaya.

Afortunadamente, la mujer que carga a su bebé no se dejó intimidar y le dijo que esa era una silla preferencial y que no se iba a ir de allí. Luego llega lo que parece ser un empleado del tren y le pide su tiquete, la valiente mujer también le increpa y se sostiene en que no va a irse porque necesita el asiento.

Al fin un buen hombre le dice que se puede sentar junto a él y los otros pasajeros aplauden la iniciativa. Ella, agradecida tomó el asiento que el hombre solidariamente le ofreció.

Mira en el vídeo a continuación lo ocurrido y compártelo para que las personas egoístas sepan que los demás estamos cambiando y no vamos a dejar solos a aquellos contra los que se están cometiendo injusticias.